Cárcel para Mujeres en Islandia

Calidad espacial también en la cárcel

El equipo comenzó el proceso de diseño de la Cárcel para Mujeres en Islandia preguntando a personas que trabajan en prisiones o que han sido presos alguna vez, para entender mejor los problemas a los que se enfrentaban con este proyecto. Tras varias entrevistas, la conclusión principal fue que para los usuarios de las prisiones, la peor sensación de todas, era la constante percepción de estar dentro de un edificio represivo con “aspecto de cárcel”. Lo peor de vivir o trabajar en una cárcel, era la sensación de estar realmente dentro de una cárcel.

Ante esta contundente conclusión, se planteó diseñar una prisión diferente, donde la luz natural sea uno de los materiales principal en el edificio (más aún al tratarse de un país como Islandia con escasos días soleados). Los muros de hormigón típicos de casi todas las prisiones, desaparecen y dan paso a muros vegetales cubiertos de flores autóctonas que cambiarán su aspecto según las estaciones del año. El programa se divide en varios módulos, en vez de agruparse todo en un solo macro edificio grande, que pueda dar la sensación de institución represiva. Al hacer esta operación de desfragmentación, se busca en cambio un aspecto similar al de un pequeño pueblo, de escala mucho más humana…

Efectivamente, una prisión es un edificio muy particular, con un programa amplio, parecido a un pequeño pueblo, en el que hay hospital, zonas residenciales, iglesia, teatro, etc. A parte, hay tres tipos de usuarios claramente diferenciados: Prisioneros, trabajadores funcionarios de la prisión y visitantes esporádicos. Cada uno de estos tres tipos de usuario tienen una serie de recorridos a lo largo deledificio y áreas muy precisas en las que pueden o no pueden estar. Por todo ello, esta constante sensación de estar proyectando un edificio funcionalmente complejo y preciso, hizo que nuestro proyecto se intentase asemejarse a los engranajes de la maquinaria de un reloj.

La construcción se plantea rápida, limpia y económica. Basada en la prefabricación de piezas que se traen a obra y se colocan deprisa, abaratando costes y gasto energético.

Para las fachadas nos inspiramos en la construcción tradicional islandesa, en la que se utilizaban gruesas capas de turba, muy comunes en el país, para recubrir los edificios de forma que se producía un fabuloso aislamiento térmico a muy bajo coste. Nosotros proponemos recuperar esa tradición, pero modernizando el sistema de anclaje y colocación de las paredes y techo vegetal, mediante una serie de jaulas metálicas, con la turba dentro, que se colocarían en obra nuevamente con gran rapidez y de forma limpia.

Por tanto, es fundamental en este proyecto la luz natural, las nuevas relaciones con elementos naturales y construcción limpia, los patios que aumentan la sensación de espacio, evitando los largos pasillos de las prisiones tradicionales, la división del programa en varias piezas para evitar volúmenes edificatorios demasiado grandes y opresivos, etc. Todo ello orientado a aumentar la sensación de libertad y mejorar las condiciones de vida de los distintos usuarios.

  • Estado: Concurso. Proyecto Básico.
  • Año de Proyecto: 2012.
  • Localización: Reikiavik, Islandia.
  • Superficie: 9.000 m2.
  • Diseño: OOIIO Arquitectura.
  • Equipo: Joaquín Millán Villamuelas, Belén Gómez Mendiguchía, Cristina Vicario del Cojo, Lurdes Martínez Nieto, Javier Urrutia Sánchez, Kristinn R. Olafsson, Ignacio Jimeno.
  • Cliente: Gobierno Islandés.